NUESTRAS ÁREAS

Estudiamos los procesos químicos que tienen lugar en el medio ambiente global, o en alguna de sus partes: el suelo, los ríos y lagos, los océanos, la atmósfera, así como el impacto de las actividades humanas sobre nuestro entorno y la problemática que eso ocasiona.

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Apuntamos al estudio de los procesos ecológicos aplicados a los sistemas de producción agrícola. Descubrimos y generamos principios ecológicos para evaluar los agroecosistemas.

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En nuestra fundación contamos con especialistas reconocidos en cada una de estas fuentes: eólica, solar, hidráulica, biomasa y térmica.

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El objetivo de establecer un área específica dedicada a esta materia consistía en deslindar la concreta peligrosidad que, para el medio ambiente y la salud de las personas, reviste la utilización de la energía nuclear…

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En Nuestra Fundación tenemos como uno de nuestros objetivos principales, el desarrollo de medio ambiente sustentable, refriendo como tal, a la administración eficiente y racional de los recursos naturales.

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La materia ecológica ha sido objeto de numerosas previsiones, normativa, doctrina y jurisprudencia, que empiezan a perfilar las pautas en que los distintos ordenamientos jurídicos encuadran su gestión.

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Aspiramos a convertirnos en un vector eficiente de necesidades propias del ámbito urbano, receptando, canalizando y prosiguiendo la gestión, análisis y asesoramiento requerido en tal sentido. Aplicación de los grandes principios de esta disciplina (preventivo, precautorio, etc.) a un ámbito citadino.

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Nuestra misión desde el área de las Relaciones Públicas es contribuir en el desarrollo de proyectos colectivos que profundicen en el cuidado de nuestro medio ambiente.

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La gestión ecológica, precautoria, preventiva y reparatoria, constituye un imperativo de carácter global e internacional. Solo el actuar conjunto y coordinado de los pueblos puede redundar en soluciones eficaces.

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Los Residuos Domiciliarios son aquellos elementos, objetos o sustancias que como consecuencia de los procesos de consumo y desarrollo de actividades humanas, son desechados y/o abandonados.

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Artículo Nº 41
Constitución Nacional de la
República Argentina

Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo.

El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del
patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales.

Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.

CONICET desarrolló un cañón de ozono para desinfectar
espacios públicos

 

Con fuertes microdescargas eléctricas, el dispositivo genera y esparce el gas, que se acopla a la estructura molecular de virus, bacterias y gérmenes para destruirla.

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EL OZONO

La única alternativa segura en higiene y desinfección.
Una defensa contra el COVID 19

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¿Porqué La Tierra de Nuestros Hijos?

Los conflictos que presenta el siglo XXI, son los propios de la denominada “sociedad del riesgo”, entendiendo esta como la insuficiencia de los institutos tradicionales para contener en forma eficiente la problemática generada por el desarrollo humano, en todos sus perfiles.

No cabe duda, entonces, en cuanto a que nuestro accionar presente determinará el escenario en que transite la vida de las generaciones futuras. Con este enfoque, afrontamos una apuesta colosal en la que se juega, si tenemos éxito, la viabilidad de una existencia perdurable para nuestra especie.

Este simple razonamiento impuso la idea de denominar de esa manera a nuestra Fundación, por entender que sintetiza el objeto último de todos los esfuerzos, estudios, trabajos, debates y planteos que hemos iniciado en procura de un mundo mejor.

Y dado que la gestión más inútil es aquella que no se emprende, asumimos las responsabilidades que la tarea implica, en la convicción que no estaremos solos para su desempeño y desarrollo, porque nadie puede sentirse indiferente al destino de su más preciado bien.