Los bio-plásticos podrían ser la solución a los problemas de la contaminación por residuos plásticos que se generan en el mundo entero, ya que éstos nuevos materiales se degradan mucho más rápidamente que los plásticos convencionales.

l envasado de alimentos es uno de los principales generadores de residuos en las naciones desarrolladas. Cada habitante de los países que integran la Unión Europea (UE) genera un promedio de unos 158 kg anuales, lo que representa el 19 % del total (unos 15.1 millones de ton). Muchas organizaciones están trabajando con el fin de crear nuevos materiales que permitan reducir este tipo de residuos y entre ellos destacan los bio-plásticos biodegradables elaborados a partir de materiales renovables o incluso de otros residuos.

Papel + bio plásticos reciclados

La firma de biotecnología Bio-italiana en colaboración con la Universidad de Tecnología de Tampere en Finlandia ha creado los primeros envases biodegradables hechos de una combinación de papel y otros bio-plásticos, producto del reciclaje. La compañía dice que los envases desarrollados como parte del proyecto “MINERV PHA recubrimiento por extrusión” también son reciclables y seguros hasta para aplicaciones biomédicas y para alimentos. Este tipo de embalajes están hechos con el 100 % de un bio-plástico biodegradable llamado polihidroxialcanoato de Bio-on (PHA), que se consigue a partir de materiales de desecho del procesamiento agrícola. El PHA tiene numerosas aplicaciones una de las cuales es la sustitución de los plásticos en la industria en general de micro-perlas por unas que sean biodegradables sin que pierdan la impermeabilidad.

La compañía afirma que esta es la primera vez que una formulación totalmente biodegradable se ha utilizado para hacer los laminados con papel sin utilizar películas, en lugar de fusionar los biopolímeros directamente sobre el papel mediante un proceso de extrusión. El resultado es un envase reciclable que mantiene la funcionalidad y la estética de la versión convencional, con los beneficios añadidos de que sus componentes son renovables y naturalmente biodegradables. “Es un gran reto científico que hayamos logrado crear nuevos productos que resulten eco sostenibles y a la vez naturales” dijo el Prof. Jurkka Kuusipalo de la Universidad de Tecnología de Tampere de Finlandia, quien trabajó con Bio-ON en el proyecto MINERV PHA.

“He estado analizando y probando diferentes tipos de plásticos unidos a papel y a cartón durante más de 20 años. Gracias a que hay un gran interés en el sector en la actualidad, somos capaces de ver un mañana eco-sostenible”. “Los PHAs realizados por Bio-On resultan muy versátiles y nos permite usarlos en aplicaciones novedosas e innovadoras. Ser capaces de hacer esto con productos totalmente naturales, nos pondrá a la vanguardia de la investigación y el desarrollo en las próximas décadas”, afirmó Kuusipalo.

Marco Astorri Presidente de Bio Italiana explica que decidieron trabajar con la Universidad de Tecnología de Tampere Finlandia debido a que sus investigadores estaban “muy orientadas hacia la producción industrial, que es en donde se ha hecho el mayor número de desarrollos tecnológicos en la historia del envasado de alimentos y bebidas.”

Del zumo a la botella para… zumo

Mientras tanto los fabricantes de jugo pronto podrían utilizar parte de sus aguas residuales para crear botellas para sus productos. El prototipo que presentaron se ha hecho con un polímero llamado polihidroxibutirato (PHB), producido por la fermentación microbiana de los azúcares de las aguas residuales de la industria, como parte del proyecto europeo de investigación y desarrollo: PHBOTTLE (I + D). El Bioplastic PHB ya está disponible en el mercado, siendo ésta la primera vez que se ha hecho uso de las aguas residuales de los zumos de fruta. Otro tipo de residuos de la industria de alimentos también se utilizó para mejorar la resistencia y reforzar varias propiedades mecánicas del material, ya que para aumentar la rigidez, se emplean fibras de celulosa producidas a partir de las cáscaras del arroz.

Además se utilizó la tecnología de la micro-encapsulación en el prototipo PHBOTTLE para crear un “envase activo” en el que por ejemplo el limoneno (un antioxidantes presente en las cáscaras de naranjas) se libera lentamente para retrasar la oxidación del zumo en la botella y extender su tiempo de conservación. La botella también es biodegradable y compostable. Los investigadores afirman que sus pruebas mostraron que en 9 semanas el grado de degradación era superior al 60 % y se pueden descomponer en plantas de compostaje. Esto supera con creces las expectativas de los plásticos derivados del petróleo, que pueden demorar hasta 450 años en deshacerse de forma natural.

Los investigadores han señalado que el proyecto representa “una respuesta innovadora y sostenible a las necesidades de la industria de los zumos y ofrece una solución para el futuro, sobre la base de la economía circular”. De hecho, el nuevo polímero permite que los “residuos” o subproductos sean convertidos en materias primas. El proyecto PHBOTTLE está coordinado por AINIA, un consorcio internacional que incluye a la Asociación de jugos de frutas Europea (AIJN), las empresas Citresa (España), Logoplaste Innovation Lab (Portugal), Logoplaste (Brasil), OmniForm (Bélgica), Sivel Ltd (Bulgaria) y Mega Empack (México), así como los centros tecnológicos TNO (Holanda), Aimplas (España) y el INTI (Argentina).

Fuente: Econoticias.com